Reseñas

Las formas funcionan

“La realidad se compone de dos cosas: objetos y fenómenos. Los objetos ocupan espacio. Los fenómenos ocupan tiempo”. Así comienza La rebelión de las formas, el último libro de Jorge Wagensberg, doctor en física, director del museo Cosmocaixa de Barcelona y hombre empeñado en divulgar la ciencia. Y todo lo que sigue mantiene la línea de la frase inicial: claridad y sencillez para explicar el universo. En esta ocasión, Wagensberg se ocupa de las distintas formas que se repiten en la naturaleza y plantea qué utilidades pueden presentar éstas para conseguir el objetivo de todo ser: seguir siendo.

Para Wagensberg existen tres tipos de selecciones. La selección fundamental que afecta al mundo inerte. La selección natural que interviene en los seres vivos. Y la selección cultural, que se da a partir de los seres con inteligencia abstracta. Estas tres seleccionesfavorecen la aparición de ciertas formas, todas con una función particular, algo que ayuda a los seres a resistir la incertidumbre del entorno.

El libro surge de una observación: las formas se repiten en la naturaleza. Y se desarrolla para responder a una pregunta: ¿para qué sirven las formas? Alguna función, piensa este físico, que tienen que tener esas formas para que hayan sido tantas veces seleccionadas en objetos tan distintos. Éstas son las que Wagensberg encuentra. La esfera, del planeta y la semilla, protege. El hexágono, del caparazón de la tortuga, empaqueta. La hélice agarra, como la enredadera y el tornillo. El ángulo penetra, como el colmillo y la espada. La onda, las de la radio o la ola,  comunica. La parábola emite y recibe, da igual que sea la de la tele que la de los murciélagos. La catenaria, la de la liana y la de las cuerdas de un escalador, aguanta lo que sea. Y los fractales, la forma de las ramas y las venas, colonizan el espacio.

A través de las formas, el autor pone en relación las pinturas rupestres y los planos de Gaudí. Las curvas de las galaxias tienen que ver con la de los caracoles, y los hexágonos de los avisperos son los mismos que los de los viejos balones de fútbol. El libro no impone una teoría, sino que nos hace caer en la cuenta de porqué uno se acurruca cuando tiene frío; mientras que los árboles siempre abren sus ramas al sol. Fiel a su carácter disciplinar –“la naturaleza no tiene la culpa de los planes de estudio”-, y con la excusa de entender las formas, Wagensberg se pregunta por el tamaño del universo o por cómo se consigue el ritmo en un poema. A medida que uno pasa páginas se da cuenta que hacen falta los conocimientos de un viejo sabio y la curiosidad de un niño inquieto para escribir un libro así.

La rebelión de las formas es una prueba de que el rigor y la divulgación no tienen porqué estar enfrentados; que lo bello no es poco científico, y que la ironía no está reñida con la precisión ni el humor con la sabiduría. Se trata de una especie de “Barrio Sésamo” para que todos podamos disfrutar del gozo mental que supone que supone comprender algo más el universo. Aunque el lector pueda perderse a veces debido a la gran densidad conceptual, siempre se tiene la explicación de que todo se está explicando del modo más sencillo posible. Y al subir por esa escalera de conceptos nos permite vislumbrar la función de las formas.

Este libro es una invitación a ver el mundo de otra manera: más activa, más curiosa, más consciente. El autor asegura que plantea ideas y respuestas, no porque tengan que ser verdaderas, sino para que permitan tener más ideas y respuestas. “¿Por qué hay belleza en el mundo?”. Se trata de airear unas cuantas reflexiones, “aunque al final todo quede en otra manera de preguntar”.

Y resulta que al acabar el libro, es cierto, uno llega a tener otro modo de mirar a su alrededor, de acercarse a la naturaleza. Uno puede sorprenderse a sí mismo viendo en un árbol fractales y esferas, en vez de ramas y frutos. O preguntándose si era nuestra imaginación, o de verdad aquella nube tenía forma de dragón.

Alberto Senante

Reseña: Jorge Wabensberg, La rebelión de las formas. Editorial Tusquets. Colección Metatemas. 2004.

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Acerca de Alberto Senante

Periodista es gente que le cuenta a la gente lo que le pasa a la gente. Con esa idea del reportero Eugenio Scalfaro trabajo. Y este es el resultado...

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