Artículos de opinión

Todavía vagos y maleantes

“Podrán ser declaradas en estado peligroso y sometidos a las medidas de seguridad de la presente Ley: Los vagos habituales.” Ley de 1.933 de Vagos y maleantes.

Si están ahí es por algo. Las personas que están sin hogar suelen ser acusados de cualquier cosa que justifique su situación. El conocido “algo habrá hecho” es el recurso social más eficaz para evitar hacerse preguntas incómodas, como cuál es nuestra responsabilidad ante el desamparo de otros miembros de nuestra sociedad. Somos capaces de culpabilizar a la víctima de su situación, incluso de su sufrimiento. Estamos entrenados, lo hemos practicado con los judíos, los enfermos de sida, o las mujeres maltratadas.

Son unos pocos locos. Es casi imposible tener datos precisos sobre este colectivo. En la selecta Europa de los quince, se calculó que había 5 millones de personas sin hogar. El último estudio estableció que en España hay, al menos, 30 mil. Aunque, debido a la exclusión hacia los inmigrantes, se podría afirmar con seguridad que esta cifra habrá aumentado. Respecto a si están locos, hay parte de verdad: se estima que entorno al 30% tienen problemas de salud mental. Todavía nadie ha explicado por qué a esas personas se les ha negado el derecho a la asistencia sanitaria personalizada.

Vagos y mendigos, que se pongan a trabajar. Los análisis dicen que sólo el 10% de las personas sin hogar practican la mendicidad. Llamar mendigos a las personas sin hogar, además de excluyente, es tan exacto como decir que la humanidad es homosexual o zurda. ¿Vagos? Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la mitad de los sin hogar busca trabajo. Y parece imposible que alguien pueda sobrevivir en nuestras calles sin realizar un enorme esfuerzo.

Son unos borrachos. Es cierto que el alcoholismo es un enorme problema en este colectivo. Cerca del 30% sufren esta durísima adicción. Sin embargo, la mayoría de los centros para estas personas no incluyen tratamientos contra el alcoholismo. Es como si no hubiera muletas en los centros de traumatología. Pese a esto, más de las dos terceras partes no responden al estereotipo del alcohólico. Según el INE, otro 30% de los sin hogar nunca consumen ni alcohol ni drogas. Sería interesante comparar esos datos en otros grupos sociales como universitarios, médicos, o camareros, y ver cuáles son las diferencias.

No quieren ir a los albergues. En España hay más de 30 mil personas sin hogar, y cerca de 10 mil plazas de albergue. Por tanto, dos de cada tres están condenadas a dormir en la calle. Sin embargo, aunque hubiera plazas para todos, ésa no sería ninguna solución. El 85% de los recursos totales que se destinan a las personas sin hogar son meramente asistenciales. Muchos de estos centros, basados en la idea de beneficencia, ayudan a entrar en una espiral de caridad y subsistencia, apartándolos así de una posible integración social.

Siempre ha habido pobres. La inmensa mayoría de las personas sin hogar tienen problemas económicos. Pero esto no parece sino una consecuencia de problemas personales como la falta de autoestima y de relaciones sociales. Las limosnas no cambian nada. No tenemos por qué darles dinero. Pero sí somos responsables de permitir la humillación cotidiana que supone nuestro pasar de largo, y que apenas deja que estas personas puedan levantar la cabeza.

Están ahí porque quieren. Esta parece ser la opinión general sobre los que duermen en la calle. Aunque parece bastante improbable que alguien que se levanta un día en su cama, elija dormir por la noche entre cartones. Los estudios dicen que las personas sin hogar han sufrido una serie de sucesos traumáticos consecutivos: divorcios, muertes de familiares, pérdida de casa o empleo. Es decir, que sus anteriores vidas quedaron destrozadas, y ese vacío es el camino que conduce a las aceras de nuestras ciudades.

Si no somos capaces de acercarnos a una realidad como la de las personas sin hogar, ellos seguirán sufriendo en un gueto de silencio y desprecio. Eso supone denunciar uno a uno los estereotipos que, entre todos, hemos ido creando. Aunque sea para algo tan incómodo como sentirnos socialmente responsables de los que duermen en la calle o hacinados en albergues. Conocer su situación será el primer paso para exigir los derechos de los sin hogar como los de cualquier otra persona; como si los que tenemos casa aún fuéramos humanos.

Anuncios

Acerca de Alberto Senante

Periodista es gente que le cuenta a la gente lo que le pasa a la gente. Con esa idea del reportero Eugenio Scalfaro trabajo. Y este es el resultado...

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: