Cartas al director

Carta abierta al Sr. Alberto Ruiz-Gallardón

Señor Alberto Ruiz-Gallardón me dirijo a usted con gran preocupación debido a sus declaraciones donde proponía una ley para “desplazar en contra de su voluntad” a las personas sin hogar para que éstas acepten entrar en un albergue. En algo estamos de acuerdo: es inaceptable cómo la sociedad gira la cabeza ante el problema de los ciudadanos que viven en nuestras calles. Pero aquí acaba nuestro acuerdo.

Ni su planteamiento, “están en la calle por su voluntad”, en contra de lo que apuntan todos los expertos; ni la propuesta de obligarles a “abandonar la vía pública”, pueden compartirse si se tiene un mínimo conocimiento de este problema, o una gota de espíritu democrático. Así se lo ha hecho saber la práctica totalidad de las ONG que trabajan con este colectivo en Madrid. ¿Le ha hecho esto replantearse su medida?

Los que hemos estado en contacto con la realidad de este colectivo en Madrid podemos alarmarnos, pero no sorprendernos. Sus declaraciones son sólo la continuación de una política de hostigamiento por parte del Ayuntamiento que usted dirige frente a las personas sin hogar, sobre todo a aquellas que viven en los espacios públicos del centro de la ciudad. Riegos selectivos de los servicios de limpieza, policías municipales que tratan con desprecio y confiscan bienes sin motivo, una arquitectura pensada para que nadie pueda recostarse en ningún rincón de la ciudad (véase el diseño de las nuevas plazas, bancos, marquesinas, etc); junto a unos recursos asistencialistas que apenas ofrecen una alternativa real a las personas que acuden a los albergues.

Las personas sin hogar están en una situación muy difícil. Se enfrentan a enormes problemas de muchos tipos, pero justo por eso son verdaderos expertos en sobrevivir en un medio tan hostil como son las aceras de nuestras ciudades. No les subestime, suelen elegir lo más conveniente para llevar lo mejor posible su día a día. Y la mayoría de ellos prefieren dormir en un parque, en un cajero, en un banco (de los antiguos) antes que entrar en uno de los albergues que usted presenta como su salvación. ¿Cuál puede ser el motivo?

Señor Ruiz-Gallardón, las plazas de albergues no es un asunto de cifras, donde por cierto también está lejos de acertar. Se trata de si son útiles para las personas que allí acuden. ¿Conoce esos centros donde propone enviar a la fuerza a sus conciudadanos? ¿Los ha visitado después de su inauguración? ¿Sabe que en algunos de ellos las personas no duermen en camas sino en sillones? ¿Cree que es fácil conciliar el sueño en esas salas hacinadas? ¿Sabe que algunos de ellos sólo permiten permanecer 15 días?  ¿Sabe que una vez ofrecidos los servicios básicos (refugio, limpieza, comida) apenas hay psicólogos, trabajadores o educadores sociales que puedan orientar, dar un impulso a estas personas? Le invito a que conozca  esta realidad, antes de querer legislar sobre ella.

Usted se muestra ahora muy preocupado por la vida de estas personas, pero lo cierto es que durante todo su mandato como alcalde, pocas oportunidades de integración han partido de su Ayuntamiento hacia este colectivo. Más bien lo contrario.

Yo no soy ningún experto en este tema, pero es que sólo hace falta un poco de sentido común (y algo de voluntad real) para mejorar unos recursos escandalosamente denigrantes (e ineficaces) como los que ofrece su Ayuntamiento a las personas sin hogar que viven en Madrid. Pregunte cómo mejorarlos a las organizaciones que trabajan desde hace años con este colectivo, dese una vuelta por los países nórdicos para ver cómo abordan este tema, o charle unos minutos con un grupo de personas que duermen en una calle. Quizás así se le quite de la cabeza su propuesta de ayudar “por ley” y entienda que además de inconstitucional sería inevitablemente ineficaz.

Por último, me permito ofrecerle un consejo. Si su intención es sincera y de verdad desea evitar que miles de personas acaben malviviendo en las calles de España, proponga tanto a su partido como al resto de formaciones políticas que se apruebe con urgencia una ley. Pero no para impedir que cualquier ciudadano duerma en la calle, sino para prohibir que los bancos sigan reclamando el pago de la hipoteca a personas que han sido desalojadas de su casa por impago.

Señor Ruiz-Gallardón, aunque parezca obvio, parece que hay que recordárselo: nadie decide un buen día cambiar un colchón en una casa por unos cartones o por una esterilla en un albergue. Además de graves problemas personales, es fruto de un particular sistema social y económico. Muchos ciudadanos entendemos que su trabajo como político es mejorar ese sistema, no amenazar con traslados forzosos a los excluidos que provoca.

Le saluda atentamente. Un vecino de Madrid.

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Acerca de Alberto Senante

Periodista es gente que le cuenta a la gente lo que le pasa a la gente. Con esa idea del reportero Eugenio Scalfaro trabajo. Y este es el resultado...

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